Materiales de construcción en Buenos Aires: Ruptura y reparación de un origen sustentable
- AS 6030
- 12 nov 2018
- 5 Min. de lectura
Actualizado: 13 oct 2021
Materiales de construcción en Buenos Aires: Ruptura y reparación de un origen sustentable
Arq. Susana I. Mühlmann
Durante sus primeros cuatro siglos, los materiales utilizados en las viviendas de la Ciudad de Buenos Aires fueron tradicionales y nobles. A mediados del siglo XIX se sumaron novedades tecnológicas como las redes de infraestructura, pero los materiales no variaron demasiado. Excepto por el plomo y el amianto, presentes en edificios de todo el mundo y ya prohibidos debido a su toxicidad, la construcción porteña se mantuvo sana, sin impactos relevantes en la salud humana ni el medio ambiente.
Con el desarrollo de la industria petroquímica y la necesidad de construcción masiva de viviendas después de la Segunda Guerra Mundial, nació en los países desarrollados un formidable mercado de nuevos materiales. Su llegada a la Argentina produjo la ruptura de nuestro origen sustentable, pues hasta el día de hoy, a la vez que presentan mejores propiedades generales y precios más económicos, muchos de sus componentes resultan nocivos y peligrosos. Actualmente, en los países centrales existen mercados de materiales de menor impacto. Sin embargo, no ocurre lo mismo localmente, donde se agrega además una fuerte degradación ambiental por la extracción sin control de determinadas materias primas.
Generar un mercado de materiales que otorgue los elementos necesarios para construir edificios “verdes” es la condición para reparar el quiebre de nuestro origen sustentable. Bajo esta premisa, y con el fin de contribuir a la toma de nuevas decisiones en el campo de la construcción, en el marco del CIHE se han investigado varias familias de materiales desde el punto de vista de la sustentabilidad. De ellos, este artículo toma cinco, de uso muy extendido: ladrillos macizos, cemento y hormigones, maderas, pinturas y aislaciones. Antes de presentarlos, se expondrán los principales lineamientos del trabajo
Criterios de investigación
Para cada material se han relevado una serie de puntos críticos en términos de sustentabilidad. Este planteo en detalle permite pensar respuestas específicas para los diferentes factores contaminantes y evaluar alternativas eficaces.
Los materiales fueron analizados en relación a las cinco etapas de su ciclo de vida útil (extracción de materia prima, traslado y procesamiento, instalación o aplicación, uso y desecho), pues cada una tiene un impacto particular derivado de las características del procedimiento mismo y de su consecuente generación de desechos. A partir de este criterio, se examinó la disponibilidad; esto es, el lugar de origen y destino en las distintas etapas, y las particularidades del mercado local. Asimismo, se estudiaron los procedimientos de regulación y las diversas instancias de certificación, relevando los controles y verificaciones existentes y el rol de las distintas entidades regulatorias.
Cinco materiales de construcción: problemas y alternativas
¿Cuáles son, entonces, los aspectos de los materiales aquí estudiados que pueden resultar nocivos para el medio ambiente y la salud humana?
En el caso de los ladrillos macizos, aparecen como ítems críticos la extracción desregulada de materia prima (la tierra fértil, un recurso natural no renovable, que se obtiene de la región pampeana con grave perjuicio para el área) y la falta de análisis de su composición. Un punto fundamental, entonces, es evitar el uso de tierra de áreas cultivables que, según estudios, podría reemplazarse por material de dragado de ríos, canales de riego, lagunas y bañados, cuya calidad debería ser analizada para evitar la presencia de sustancias dañinas. No obstante, estas medidas serían insuficientes si no se pusieran en marcha instancias de regulación de la cochura, que actualmente se lleva a cabo en hornos a cielo abierto y sin control de posibles emisiones contaminantes.
En lo que hace a los cementos y hormigones, varios estudios han demostrado la posibilidad de obtener algunos de sus componentes a partir del reciclado. Así, el agregado grueso (piedra partida) puede producirse mediante la trituración de hormigón de demoliciones, y el agregado fino, a través de la recuperación de arena previamente lavada y triturada. Este procedimiento salvaría el principal impacto del hormigón: la extracción excesiva de piedra caliza, piedra partida y arena; práctica que, además de degradar el ecosistema, supone la necesidad de transportar la materia prima desde distancias cada vez mayores debido al agotamiento de reservas cercanas, con el consecuente aumento del uso de hidrocarburos.
Una cuestión urgente en términos de impacto ambiental es la tala indiscriminada para la obtención de maderas, uso que podría desalentarse impulsando la producción proveniente de bosques certificados, tanto nativos como de cultivo. A la deforestación, sin embargo, se le suma el empleo de preservantes y conservantes con sustancias nocivas, como el lindano o el ya prohibido pentaclorofenol; en el caso específico de las maderas impregnadas, se utilizan sales de CCA (cobre, cromo y arsénico), que al arder liberan este último elemento. Estas sustancias de alta toxicidad podrían ser reemplazadas por las sales de CCB (cobre, cromo y bórax), menos efectivas pero de impacto considerablemente menor.
Por su parte, las pinturas suelen estar aditivadas con componentes que emiten sustancias nocivas tanto durante su fabricación como durante su aplicación y uso. Afortunadamente, en esta industria ya desde hace años está teniendo lugar un progresivo reemplazo de los productos convencionales por otros de base acuosa, que no utilizan solventes. Dado que en la Argentina este mercado no está lo suficientemente desarrollado, un primer paso sería encargar y controlar la fabricación de pinturas con componentes de bajo impacto.
De manera similar, en las aislaciones térmicas y acústicas, el reemplazo de materiales carcinogénicos (como el amianto, que si bien está prohibido desde 2003, continúa presente en muchos edificios de la ciudad) o con mal comportamiento ante el fuego (por ejemplo, la espuma poliuretánica, que no propaga llama pero emite gas cianhídrico, versión gaseosa del cianuro) es una tendencia creciente, pero aún no suficientemente difundida. En el caso del amianto instalado, aunque en Argentina ya se han aplicado métodos para removerlo segura y eficazmente, no hay todavía una normativa que los regule ni centros de formación de profesionales o de mano de obra calificada. Además, la circulación de información sobre materiales sustitutos aún es acotada.
Conclusiones
El desarrollo de un mercado local de materiales “verdes” es una posibilidad concreta. Para ello, sin embargo, se debe alentar políticas de gestión ambiental que contemplen varios aspectos.
En primer lugar, es fundamental la realización de estudios acerca del impacto ambiental de extracciones y procesamientos que sirvan como base de las decisiones posteriores (permitiendo, por ejemplo, realizar la explotación de materias primas en los lugares y cantidades adecuados).
La regulación es una instancia decisiva para lograr un mercado confiable. El establecimiento de parámetros normativos permitirá controlar la composición de los materiales y desarrollar un sistema de eco-etiquetado que identifique los productos de bajo impacto. La manipulación de materiales peligrosos, por otro lado, también necesita un marco legal que garantice la seguridad de los trabajadores y, en general, de todos los habitantes de la zona afectada.
En tanto formadora de profesionales de la construcción, asimismo la universidad tiene un rol que cumplir. En este sentido, es preciso crear más canales de información para revertir la falta de actualización que los profesionales suelen tener respecto del tema. En las carreras de grado y de posgrado, la ampliación del enfoque respecto de la elección de materiales implicaría un salto cualitativo que permitiría responder a las demandas de usuarios ambientalmente concientizados, favoreciendo así el desarrollo de emprendimientos “verdes” públicos y privados.
———————————————————————————————————-
Referencias editoriales: Mühlmann S. (2009) Materiales de construcción en Buenos Aires: Ruptura y reparación de un origen sustentable, Revista de Arquitectura Nº 233 de la Sociedad Central de Arquitectos, ISSN 0327-330X, Buenos Aires.
Comentarios